No necesitas preparar grandes actividades ni comprar juguetes nuevos. Con unas hojas de papel, algunos objetos cotidianos y un poquito de imaginación puedes montar una tarde de juego de las que dejan huella.
El mejor juego no siempre viene dentro de una caja
Muchas veces nos complicamos buscando actividades nuevas cuando una caja de cartón, varios cojines o unas palabras escritas en papel pueden dar muchísimo juego.
Y además, cuando dejamos un poco de espacio para inventar, los niños empiezan a crear sus propias reglas, historias y maneras de jugar.
La búsqueda del tesoro por casa
Uno de esos juegos que prácticamente nunca falla. Prepara una pequeña lista de cosas que tengan que encontrar recorriendo diferentes habitaciones.
Puedes pedir que encuentren algo rojo, un objeto redondo, algo suave, algo que empiece por M o tres objetos que podamos encontrar en una cocina.
Si están empezando a leer, cambia las pistas por palabras escritas. Así tendrán que descubrir qué pone y buscar el objeto correspondiente.
Construcciones imposibles
Vasos de plástico, rollos de papel, cajas pequeñas, piezas de construcción o envases vacíos pueden convertirse en un pequeño reto de ingeniería.
- Construir la torre más alta posible.
- Crear un puente para que pase un coche.
- Construir una casa para un muñeco.
- Conseguir que una estructura aguante 10 segundos.
Mientras juegan están trabajando la coordinación, la planificación y la resolución de pequeños problemas sin que la actividad parezca un ejercicio.
El juego de las palabras mágicas
Una actividad muy sencilla para niños que están empezando a reconocer palabras.
Escribe palabras cotidianas en pequeños trozos de papel:
Ahora tendrán que leer cada palabra y colocarla junto al objeto correspondiente.
Relacionar las palabras con objetos reales ayuda a asociar lectura y significado de una forma mucho más natural.
Historias con tres objetos
Pide que elijan tres objetos completamente al azar de una habitación.
Ahora llega el verdadero reto: inventar una historia en la que aparezcan los tres.
Cuanto más disparatada sea la combinación, mejor. También podéis construir la historia entre todos haciendo que cada persona añada una frase.
El suelo es lava… con nuevas reglas
El clásico juego puede convertirse fácilmente en un circuito de movimiento utilizando cojines, hojas de papel o pequeñas zonas seguras.
- Saltar con los dos pies.
- Avanzar como un cangrejo.
- Aguantar cinco segundos sobre un pie.
- Llegar hasta la meta sin tocar el suelo.
Especialmente recomendable para esas tardes en las que dentro de casa parece sobrar energía por todas partes.
Adivina qué falta
Coloca cinco o seis objetos sobre una mesa y deja unos segundos para observarlos.
Después, el niño cierra los ojos mientras retiramos uno. Cuando vuelva a mirar tendrá que descubrir qué objeto ha desaparecido.
La caja de los retos
Puedes prepararla una sola vez y utilizarla durante semanas. Escribe pequeños retos, dóblalos y guárdalos dentro de una caja.
Cuando llegue el inevitable «me aburro», solo hay que sacar un papel y aceptar el reto.
Jugar no tiene que ser complicado
A veces buscamos actividades muy elaboradas cuando los mejores juegos pueden empezar simplemente con una pregunta:
«¿Y si hoy hacemos algo diferente?»
El juego libre, las pequeñas aventuras dentro de casa y los retos cotidianos pueden convertirse en momentos estupendos para compartir mientras desarrollan su imaginación.

Parking Puzzler de SmartGames